1. Flotación con piernas en extensión (ventral o dorsal, con tabla o sin ella)
-Zona trabajada: tobillos, cuádriceps, abdominales.
-Ejercicio: mantener la posición flotante con piernas estiradas y relajadas, evitando rigidez.
-Tiempo: 30–45 segundos.
-Beneficio acuático: enseña al cuerpo a confiar en el agua como soporte y reduce el miedo al descontrol postural.
2. Flexión y extensión alternada bajo el agua (rodilla-tobillo)
-Zona trabajada: isquiotibiales, cuádriceps, articulación de tobillo.
-Ejercicio: desde posición flotante o con apoyo, flexionar y extender una pierna a la vez de forma lenta.
-Repeticiones: 3 series de 10 por pierna.
-Beneficio físico-acuático: mejora el control motor fino y prepara el gesto básico de la patada libre.
3. Trote suave estacionario en agua (zona poco profunda)
-Zona trabajada: piernas completas, coordinación neuromuscular.
-Ejercicio: simular trote sin avanzar, con énfasis en el movimiento libre de las rodillas y tobillos.
-Duración: 1 minuto por ciclo.
-Beneficio acuático: activa ritmo, coordinación y memoria muscular sin impacto articular.
4. Rotación de cadera en flotación o semiapoyo (control articular)
-Zona trabajada: glúteos, flexores de cadera, abdominales.
-Ejercicio: con apoyo (bordillo o tabla), elevar pierna y dibujar círculos en el agua con la punta del pie.
-Repeticiones: 10 círculos por pierna.
-Beneficio físico: mejora la movilidad de cadera, clave para la dirección y fluidez del gesto de nado.
5. Empuje en el fondo con doble pierna (salida desde apoyo)
-Zona trabajada: planta del pie, glúteos, cadena posterior.
-Ejercicio: desde posición agachada (cadera baja), realizar pequeño impulso hacia arriba sin saltar.
-Repeticiones: 8 empujes suaves.
-Beneficio acuático: mejora la conciencia del impulso inicial desde los pies, útil en arranque de estilos.